Estimado señor Apoitia:
Quiero agradecerle con estas líneas el bonito detalle que ha tenido con nosotros, al obsequiarnos en un año tan complicado y difícil para la empresa, con esa sublime y entrañable cesta de navidad. Se que habrá supuesto un esfuerzo considerable para la empresa solicitar a nuestros proveedores las muestras suficientes para satisfacer así a sus 5000 empleados. Pensaba ya que este año mis hijos no iban a poder disfrutar de dulces y golosinas, pero gracias a su generosidad podrán ser felices y vivir unas grandiosas fiestas navideñas; eso sí, tendré cuidado en no dárselas todas de golpe, y distribuirlas poco a poco entre la Nochebuena, Fin de año y Reyes, para evitar que puedan hacerles daño. No sería de una persona agradecida el no corresponder a su generosidad, y por ello el próximo año me comprometo a ser su humilde esclavo y siervo, aceptaré con agrado que me sigan congelando el sueldo, iré a trabajar en mis días libres siempre que me necesite, seguiré atendiendo a 500 clientes por turno yo solito, y con una bonita sonrisa en mi rostro; me esforzaré más en vender todos los miles de euros de SPO que usted necesite para cumplir sus objetivos. Si aún no fuera suficiente, iré a trabajar con una corona de espinas, un cilicio, un látigo de 7 colas para flagelarme siempre que un cliente se vaya de la estación sin un solo rasca, y una alfombrita para adorar 5 veces al día mirando hacia central, a mis amables encargados y jefes de zona. Lo dicho, infinitas gracias por su bondad y generosidad, y no dude que durante todas las fiestas, mis hijos y yo nos acordaremos mucho de usted, de usted y de toda su familia. 17 de diciembre de 2011
Despistatus
FELICES FIESTAS
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